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Jueves 29-07-2010 a las 14:31:28
Paco Jémez sorprende a menudo con lo atractivo de los ejercicios que prepara en cada sesión de entrenamiento. Suelen tomar la base de las habituales tareas, pero incorporando elementos novedosos, y añadiendo siempre la competición que propicia que los jugadores empleen una mayor intensidad.
Estos ejercicios suelen deparar los mejores momentos de las sesiones de trabajo. En las cuatro temporadas que la UD Las Palmas, por ejemplo, los amarillos habían pisado la arena palmera en dos, bajo las órdenes de Juanito y con Juan Manuel Rodríguez. El agua siempre fue el colofón al extenuante trabajo. Hoy, sin embargo, se convirtió en un elemento más de la faena.
Antes de comenzar el entrenamiento, Paco Jémez se adentró en el mar y colocó dos picas a unos cinco metros de la orilla, separadas ambas por una distancia de unos quince metros entre ellas. Eso nos llevó a la pista de que algo raro planeaba. Después de los ejercicios habituales, el técnico llevó a los jugadores al otro extremo de la playa, donde había preparado este singular escenario.
El ejercicio en cuestión engloba tres disciplinas deportivas: fútbol, por supuesto, en su ejecución, con un reglamento basado en el beisbol y aderezado con natación para la actividad dentro del agua. Dos equipos participantes: uno fuera del agua y otro dentro de ella y en la orilla.
Un futbolista, de espaldas al mar, y separado de la orilla diez metros lanza el esférico con las manos a un 'bateador-pateador' que está de frente (el que recibe el balón hace las veces de bateador, pero en realidad golpea con la pierna desnuda) y lo envía lo más lejos posible dentro del mar. Los jugadores del otro equipo, desperdigados por el agua, hacen las veces de defensores en el beisbol, repartidos por el liquido jardín, e intentan coger al vuelo el despeje o recogerlo lo antes posible.
El jugador que ha golpeado la pelota recorre el tramo de arena hasta la orilla a toda velocidad y entra en el agua hasta la primera pica. Si ve que su lanzamiento ha sido suficientemente largo, nada hacia la segunda y, si aún tiene tiempo antes de que el balón vuelva al punto de partida, vuelve a la arena hasta su punto de origen: este tramo recorrido sería un 'home run' y el equipo que lo consiga suma un punto.
De esta manera, los jugadores aplican tres disciplinas deportivas en una y mueven toda su musculatura (tren inferior en la carrera y superior, en la natación) y, de paso, trabajan otros aspectos tales como la potencia golpeadora y la precisión al conectar el balón desde el aire. Apenas se dan cuenta, pendientes de la competencia, pero a buen seguro este ejercicio, tan diferente e innovador, les ha hecho también sudar la gota gorda.
udlaspalmas.es
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